Black Sabbath Detroit 2013

I can’t fucking hear you!

Black Sabbath se me estaba volviendo esquivo. Ya el año pasado -siendo el principal motivo para ir a Hellfest- habían cancelado por el cáncer de Iommi, presentándose sólo Ozzy (y Geezer Butler). Este año ya tenía planificado un viaje a Estados Unidos cuando hacen el anuncio de la gira indicando que pasarían por allí tres días antes de mi llegada a Florida. ¡No puede ser! Así que forcé la barra, sacrifiqué unos días del viaje y compré boletos a Detroit. Se dio la agradable casualidad de que uno de mis compañeros de Hellfest estaría ese día a un par de horas de allí y se encontraría conmigo.

Detroit no es precisamente el destino turístico soñado en estos momentos, acaba de declararse en bancarrota y es bien sabido que allí cada día desciende más la población y aumenta la pobreza, pero ver a los ingleses bien valía la pena.

Si se pudiera escoger una sola banda responsable de todo el metal, es esta. Los riffs de guitarra de Iommi, ese sonido, esa maldad y manifiesto de una realidad no siempre positiva que aún hoy se siente en los cientos de bandas que surgieron con los años lo demuestran. Ver a Black Sabbath para un metalero es lo más parecido a ver a El Mesías para un creyente. Es el génesis de todo esto.

La locación es interesante (DTE Energy Music Theatre), un auditorio techado y abierto en el que una buena parte de la audiencia podía sentarse bajo el techo (nadie lo hizo) y otra disfruta el espectáculo desde la grama que lo rodea. Por cierto, el sitio no es precisamente Detroit, es un suburbio de poco menos de 1.000 habitantes llamado Clarkston (allí vive Kid Rock), lo cual si se quiere es mejor ya que está rodeado de verde y le da un aire especial y mágico. El sonido estuvo como debería estar, bien y duro. Muy buena acústica del sitio.

El «telonero» de este segmento del tour es Andrew W.K. pinchando música antes del evento principal. Más de uno se sintió estafado cuando lo anunciaron al compararlo con Megadeth, el compañero de Sabbath en Sudamérica. Llegamos un poco tarde así que nos perdimos esta parte, que en verdad no nos preocupaba.

Se aproximaba el momento: Ozzy saludó a la audiencia antes de aparecer en tarima para algarabía de todos. Telón oscuro, y unas luces detrás dejaban entrever la silueta del Príncipe de las Tinieblas. Telón arriba y los acordes de War Pigs abofeteaban a los presentes. Piel de gallina. El tan ansiado momento había llegado.

De esa primera y legendaria época de Sabbath con Ozzy siguieron con Into the Void del Master of Reality; del Vol. 4 el poderoso ritmo de Under The Sun/Every Day Comes & Goes y uno de los grandes clásicos, Snowblind. Le tocaría el turno posteriormente a la primera pieza de la noche del álbum 13, Age of Reason. El público, en su gran mayoría bien entrado en años, durante la presentación de estas canciones se apagó un poco. El momento pasó rápido y se vendría la canción que dio comienzo a todo, Black Sabbath. El público enloqueció, se sentía el aire lúgubre que transmite aún 43 años después de su creación. Posteriormente tocarían del mismo disco Behind the Wall of Sleep y N.I.B., casi nada.

Ozzy no se cansó de animar; invitaba continuamente a aplaudir, agitar los brazos y gritar con su «I can’t fucking hear you!». Hicieron una mezcla del 13 y Paranoid con End of the Beginning, Fairies Wear Boots, Methademic y la instrumental Rat Salad que serviría de inicio al solo de batería del nativo de Detroit, y reemplazo de Bill Ward, Tommy Clufetos quien ha tocado con Ted Nugent, Alice Cooper, Rob Zombie y Ozzy (fue el baterista que vimos el año pasado en Hellfest con Ozzy). Nos volveríamos a dejar de tonterías para concluir al Paranoid con Iron Man.

Seguiría la última canción del 13 de la noche (y una de las mejores del disco) God is Dead. Después una selección que me sorprendió, Dirty Woman del poco apreciado Technical Ecstasy, época cercana a la partida de Ozzy y en la que la banda andaba un tanto perdida.Supongo que aquella famosa frase de «Pasamos de ser una banda de rock que experimentaba con drogas a una banda de drogas que experimentaba con rock» puede ser la mejor explicación. Yo habría seleccionado otra canción, pero bueno, el video acompañante fue bien entretenido.

Del Master of Reality vendría una de las mejores piezas de la noche, Children of the Grave. La rítmica de esta canción es una verdadera joya. Fin de concierto, era el momento de pedir más y nos regalaron una de sus canciones más importantes, Paranoid, precedida por el intro de SabbathBloody Sabbath .

Lo que cualquiera a esta altura se pregunta es ¿Cómo está el desempeño de la banda? Pues Ozzy no está a tope, pero sí está mejor que el año pasado. Con los clásicos no tuvo mayor problema, pero con las canciones de su último disco 13 se notaron mucho sus deficiencias vocales actuales. Iommi tampoco estuvo exento de errores, al menos detecté dos en diferentes canciones, pero bueno, a los padres del metal se les perdona este tipo de cosas; recordemos que a Iommi le diagnosticaron cáncer el año pasado. El que sigue duro como una roca, tanto en desempeño como en tarima es Geezer Butler, tal vez uno de los bajistas más subestimados de la escena, un verdadero duro: qué bien sonó ese bajo, sobre todo en la primera parte del concierto. En general la banda se desempeña muy bien y suena mejor aún. Sinceramente cumplió mis expectativas.

Esto fue un hito en mi búsqueda musical en vivo. Pocas cosas de este estilo podrían superar esta experiencia.

Escrito por FUShoots. Edición de texto por Lastmario. 

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