El 26 de junio de 2026 volvimos a Noches del Botánico para ver a BEAT, el proyecto que reúne a Adrian Belew, Steve Vai, Tony Levin y Danny Carey alrededor de la música de King Crimson de los años ochenta. Sobre el papel era una de esas citas que parecen hechas a medida para nosotros. La noche tuvo un comienzo algo accidentado por el sonido, pero acabó justificando completamente la visita.
Una noche de verano en Noches del Botánico.
Las Noches del Botánico siguen siendo uno de los festivales más agradables de Madrid. El entorno, el recinto al aire libre y la posibilidad de llegar con calma, tomarse un par de cervezas y disfrutar de una noche de verano antes de que empiece la música hacen que todo se sienta más relajado que en otros conciertos de la ciudad.
Esta vez, al menos desde donde estábamos, el recinto no llegó a verse lleno. Había espacio para moverse y para disfrutar del concierto sin agobios, algo que sorprendía teniendo en cuenta los cuatro nombres que estaban a punto de subir al escenario.
BEAT: cuatro músicos de otro nivel.
Adrian Belew, voz y guitarra de la etapa ochentera de King Crimson; Tony Levin, histórico bajista de Peter Gabriel; Steve Vai, guitarrista que se dio a conocer junto a Frank Zappa; y Danny Carey, el formidable batería de Tool. Cuatro trayectorias enormes reunidas para interpretar una música tan compleja como la de King Crimson. Sólo por verlos juntos en el mismo escenario ya nos sentimos bastante afortunados.
Una historia que veníamos siguiendo.
No era la primera vez que nos cruzábamos con ellos. Habíamos visto a King Crimson en Cracovia en 2018, con Tony Levin en el bajo, y también habíamos visto a Adrian Belew en 2005 en el Aula Magna de la UCV de Caracas.
Por otro lado, vimos a Tool en el Firenze Rocks de 2019 y a Steve Vai en Hellfest 2022. Sin embargo, una cosa es haber seguido las carreras de estos músicos por separado y otra muy distinta tenerlos juntos, tocando un repertorio que pertenece a una de las etapas más particulares y exigentes de King Crimson.
Así arrancó BEAT en Madrid 2026.
BEAT abrió con Neurotica, seguida de Neal and Jack and Me y Heartbeat. El repertorio prometía mucho desde el principio, pero el sonido no acompañó del todo durante el primer set. La batería era el elemento que peor se escuchaba: le faltaba definición, pegada y presencia dentro de una música que depende tanto de los detalles rítmicos.
No era un problema menor. En canciones como Sartori in Tangier, Model Man, Dig Me o Larks’ Tongues in Aspic (Part III), cada instrumento necesita respirar y ocupar su espacio. Durante ese primer tramo, la mezcla hacía difícil apreciar por completo la arquitectura de las canciones.
Aun así, Adrian Belew estuvo muy bien desde el principio. Su voz sigue teniendo ese tono particular, entre nervioso, teatral y melódico, que convirtió a King Crimson en algo distinto durante los años ochenta. Verlo cantar Heartbeat o enfrentarse a las partes más exigentes del repertorio fue uno de los grandes aciertos de la noche.
También era inevitable pensar en el problema de salud que tuvo recientemente. Belew pasó por una operación de túnel carpiano en la mano izquierda tras sufrir molestias durante la gira anterior de BEAT. Por eso, verlo tocar con tanta soltura, precisión y naturalidad hizo que su presencia en Madrid se sintiera todavía más especial.
El segundo set cambió la noche.
La pausa antes del segundo set fue clave. A partir de Waiting Man el sonido empezó a mejorar de forma evidente y, sobre todo, la batería de Danny Carey comenzó a ocupar el lugar que debía tener dentro de la mezcla. De repente, todo empezó a sonar más grande, más claro y más cercano a lo que esperábamos de una banda con este nivel.
The Sheltering Sky, Sleepless y Frame by Frame marcaron el cambio de rumbo. Steve Vai ganó presencia y pudo mostrar su manera de interpretar las partes originalmente asociadas a Robert Fripp, sin intentar copiarlo de forma literal. Ese era uno de los puntos más interesantes de BEAT: respetar el material original, pero permitir que cada músico aporte su propia personalidad.
La segunda parte tuvo una energía completamente distinta. Matte Kudasai, Elephant Talk, Three of a Perfect Pair e Indiscipline terminaron de levantar un concierto que hasta ese momento había estado condicionado por una mezcla irregular. Belew volvió a brillar especialmente en Elephant Talk, mientras Levin mantenía todo unido desde el bajo y el Chapman Stick.
Los últimos compases de BEAT.
El bis llegó con Red y Thela Hun Ginjeet, dos canciones ideales para cerrar una noche que había ido claramente de menos a más. El público respondió mejor en este tramo final, cuando ya se podía escuchar con nitidez a los cuatro músicos y el concierto había encontrado el volumen, la definición y la fuerza que necesitaba.
Este fue el setlist completo de BEAT en Madrid.
Así fue BEAT en Madrid 2026.
BEAT en Madrid 2026 no empezó de la mejor manera. El primer set sufrió por un sonido poco equilibrado y una batería que no terminaba de sonar como debía. Sin embargo, después de la pausa todo mejoró considerablemente y el segundo set terminó elevando la noche.
Nos fuimos con la sensación de haber visto algo poco habitual. Cuatro artistas de este nivel, compartiendo escenario y rescatando canciones que no suelen aparecer en los conciertos convencionales. Noches del Botánico volvió a ser el escenario perfecto para una noche de verano con cerveza, buena música y una de esas oportunidades que no sabemos cuándo volverán a repetirse.
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