gdansk mercadillo navideño

De mercadillo navideño en Gdansk, Polonia.

Gdansk se cruzó en nuestro camino de manera casual, captando nuestra atención sin grandes aspavientos. La apertura de una nueva ruta desde Madrid simplificó la elección mientras buscábamos un destino alternativo para disfrutar de un mercadillo navideño en diciembre. Lo que no preveíamos era encontrar una ciudad tan completa, que combinaba el ambiente festivo con una gran riqueza histórica y rincones cautivadores.

Sábado 6 — Llegada a Gdansk y mercadillo navideño.

Hace unos meses estábamos buscando qué mercadillo navideño visitar en diciembre de 2025. Gdansk surgió como opción, con la afortunada coincidencia de que se abrió una nueva ruta aérea que uniría a la ciudad polaca con Madrid antes de final de año.

Aterrizamos cerca de las 15 horas en el moderno aeropuerto de Gdansk, dedicado a Lech Wałęsa, uno de los grandes responsables del fin del comunismo en este país (y en Europa).

Para movernos durante este viaje empleamos siempre plataformas de movilidad. Sabíamos que las distancias de nuestro itinerario no eran demasiado largas y que las tarifas aquí son bastante razonables.

Fue así como llegamos a nuestro hotel (IBB Hotel Gdańsk), en pleno centro del casco histórico de la ciudad. Nos registramos y, casi de inmediato, volvimos a salir: estábamos en pleno atardecer, alrededor de las 16 horas.

Paseo por lo esencial del casco histórico de Gdansk.

Estábamos a pocos metros de la calle Długi Targ (Mercado Largo), una de las principales del casco histórico. Aquí, ya casi de noche, tuvimos un primer contacto con el ambiente navideño de la ciudad: luces, negocios decorados y mucha —demasiada— gente.

Sin embargo, la vista era preciosa: un belén, un enorme árbol navideño, la Fuente de Neptuno y el edificio del Ayuntamiento de Gdansk alineados. Selfies por montones.

Primer contacto con el mercadillo navideño de Gdansk.

La calle del Mercado Largo tiene dos puertas, una en cada extremo: la Puerta Dorada (Brama Złota) y, hacia el otro, la Puerta Verde (Zielona Brama). Caminamos hacia la primera y, justo antes de atravesarla, cruzamos a la derecha, entrando al primer tramo del mercadillo navideño por la calle Tkacka.

Caminamos, cada vez con más dificultad por la multitud, hasta el Wielka Zbrojownia (la Gran Armería), hermoso edificio que usualmente presenta exhibiciones de arte y que ahora mismo estaba lleno de artesanías navideñas a la venta.

Nos movimos como pudimos y atravesamos la Puerta Dorada para llegar al Mercado del Carbón (Targ Węglowy); allí se encontraba el grueso del mercadillo navideño de la ciudad. Ventas de artesanías, vino caliente y comidas. Precios no solidarios y aún más gente. Un bonito y enorme árbol navideño de luces invitaba a tomarse una foto.

Primeras compras en Gdansk.

Decidimos salir de allí casi de inmediato; no era agradable. Así que seguimos andando y vimos un centro comercial al otro lado, en una zona más moderna de la ciudad; caminamos hasta allí. Se llama Forum.

Para llegar a él pasamos un puente iluminado, con un arco de luces que estaba muy chulo, y más puestos del mercadillo navideños.

Una vez en el centro comercial, aprovechamos para comprar un par de cosas allí; en Polonia suelen tener productos de marca a buen precio. Después dimos una vuelta por el centro comercial y volvimos al casco histórico.

Cenamos algo tradicional: la sopa barszcz z kołdunami y una salchicha biała kiełbasa. La experiencia no fue tan buena: en el restaurante seleccionado sufrimos una lamentable mezcla de mala organización y demasiados comensales.

Caminando por la Basílica y calle de María.

Terminamos de cenar y volvimos a caminar. Pasamos por la Basílica de Santa María de Gdansk, la iglesia más importante. La bordeamos por la calle Plebania, muy fotogénica de noche, y entramos a la calle Mariacka, la más representativa del antiguo Gdansk antes del bombardeo de la WWII, con sus pequeñas casas con terrazas, hoy convertidas en su mayoría en tiendas de ámbar.

Paseo por el río Motława.

Llegamos a uno de los principales canales de navegación de la ciudad. Restaurantes y bonitos edificios adornaban el panorama en el río Motława. Resalta, sobre todo, el Żuraw, una interesante construcción que en la época medieval fue usada como grúa.

Apreciamos el puente peatonal automático: se mueve a dos posiciones cada media hora, una para paso de peatones y otra para el paso de barcos.

Una lancha con música navideña a todo volumen hacía de las delicias de los transeúntes. Ya cansados, volvimos al hotel a descansar. Mañana teníamos una larga jornada.

Domingo 7 — Día grande de WWII.

Nos levantamos y a las 9 ya estábamos desayunando en el bonito café Kawiarnia Drukarnia. Pedimos un coche para que nos llevara a Westerplatte.

Visitando Westerplatte.

Llegamos al lugar donde comenzó la Segunda Guerra Mundial el 1 de septiembre de 1939: Westerplatte, ya a orillas del Mar Báltico. También pueden venir en bus o en barco desde el centro.

Aquí caminamos por el sendero junto al mar, vimos las ruinas de los barracones, el cementerio y, lo más importante, el Monumento a los Defensores, en honor a los soldados polacos que defendieron esta posición durante siete días.

Aquí caminarán un buen rato. Siguiendo la ruta establecida y leyendo los paneles explicativos tendrán suficiente información. Un lugar para visitar, conocer y recordar.

Isla de los Graneros.

Regresamos al centro y nos dirigimos a la Isla de los Graneros (Wyspa Spichrzów), justo del otro lado del canal que habíamos caminado la noche anterior. Aquí comimos muy bien en el restaurante de comida americana Billy’s.

Por aquí hay muchas opciones para comer; téngalo en cuenta en su planificación. Por cierto, se llama así porque en este islote dentro del canal se encontraban los graneros donde se almacenaban los cereales que provenían de los ricos campos polacos antes de ser embarcados.

Museo de la II Guerra Mundial.

Catalogado como uno de los mejores del mundo sobre el conflicto, visitamos el museo de la WWII de Gdansk. Es una exposición inmersiva, con reconstrucciones, escenas urbanas y muchos testimonios en video, tanto de víctimas de la guerra como de los acontecimientos.

El museo está más enfocado en las consecuencias que en el cómo fue. De visita obligada. Nosotros estuvimos dos horas y media, y eso porque hacia el final empezamos a andar más rápido; puede tomarse bastante más una visita exhaustiva, sobre todo si no se conoce mucho sobre el conflicto.

Comprar la entrada por adelantado no está de más; nosotros lo hicimos el mismo día de la visita aquí. También hay audioguías (no la usamos) y les guardan la chaqueta gratis.

Atención a la estructura externa del edificio: muy fotogénica, tanto de día como de noche.

Segunda visita al mercadillo navideño de Gdansk.

Al terminar con el museo, volvimos a darle una vuelta al mercadillo navideño, ya con mucha menos gente. Probamos el famoso queso oscypek con mermelada de arándanos (nos pareció muy grasoso).

Esta vez sí nos detuvimos a ver los stands de artesanía en madera, ámbar y cerámica de Bolesławiec. Compramos un adorno de madera con ámbar.

Seguimos caminando por el centro, siempre descubriendo alguna calle, algún rincón, y fuimos a cenar. Tomamos y picamos algo en el Hard Rock Cafe; teníamos años sin entrar a uno. Así cerramos este largo e interesante día.

Lunes 8 — Free Tour en Gdansk, Sopot y Oliwa.

Desayunamos en el hotel y salimos al encuentro de nuestro guía para el free tour de la mañana de este día.  

Free Tour en Gdansk.

Volvimos a pasar por la mayoría de los lugares ya mencionados, pero esta vez con el contexto histórico que puede dar el guía. También descubrimos otros, como la Katownia, torre que sirvió de prisión y lugar de tortura durante la época medieval.

También fuimos a ver, justo a tiempo, el reloj astronómico dentro de la Basílica de Santa María. Pasen antes de las 12 del mediodía para que vean las figuritas desfilando.

Cerramos el paseo en la Kaplica Królewska (Capilla Real), rodeados de las esculturas de leones que allí se encuentran. Tuvimos suerte con el clima, más propio del otoño para estas latitudes.

El paseo fue interesante y agradable, ya que el guía polaco daba un toque irónico a sus historias. Cabe destacar que esta ciudad fue prácticamente reconstruida desde cero después de los bombardeos finales de la WWII y que aquí nacieron un par de personajes históricos: el científico Fahrenheit (un termómetro le rinde homenaje) y el filósofo Schopenhauer.

Volvimos a la comida típica para el almuerzo: perca y una sopa de salmón que estaban muy buenos. Siempre bebimos limonadas, muy buenas. Aquí fue el único sitio donde nos cobraron el servicio.

Excursión corta a Sopot, Polonia.

Tomamos un coche por aplicación y fuimos a la vecina ciudad de Sopot para ver el muelle de madera más largo de Europa.

Luego caminamos un rato por la playa y mojamos las manos en el mar Báltico. Supusimos que aquí debe venir mucha gente en verano; los hoteles y la bonita playa lo avalan.

Empezó a caer la noche y fuimos por un café en la Plaza del Balneario (Skwer Kuracyjny); aprovechamos para echar un vistazo rápido al mini-mercadillo navideño allí.

Pasamos por la interesante Casa Torcida (Krzywy Domek), vimos las tienditas de regalos, nos sentamos en un banco, admiramos la elegante decoración navideña y entramos a una de las iglesias (Kościół św. Jerzego w Sopocie).

Barrio y Parque Oliwa.

En Sopot volvimos a pedir un coche, esta vez en dirección al barrio de Oliwa de Gdansk.

Allí visitamos la Catedral (Katedra Oliwska). Les recomiendo que revisen la programación de los conciertos de órgano.

Después caminamos por el Oliwski Park (Parque Oliwa): 10 hectáreas de jardines de distinto tipo, plantas exóticas y que, ya de noche, está bellamente alumbrado para la ocasión navideña. Nos topamos con muchas madres y sus pequeños hijos recién salidos del colegio.

Luego le dimos una vuelta a la agradable zona. Cuando pasamos antes en el coche notamos que también hay algunos grandes centros empresariales y de oficinas.

Últimos momentos en Gdansk.

Volvimos al casco histórico para descansar un poco en nuestro hotel. Después salimos para cenar pizza en un auténtico restaurante italiano Ristorante I Pazzi.

Caminamos por última vez las empedradas calles del centro de Gdansk. Una experiencia que fue de menos a más.

Martes 9 — Retorno a Madrid.

Teníamos vuelo a las 6 de la mañana, así que descansamos un poco y pedimos un auto a las 4 en dirección al aeropuerto.

Mientras caminábamos al punto de recogida vimos cómo, a esa hora de la mañana y siendo martes, aún había algo de vida en la calle. Incluso nos sorprendimos al ver todo abierto en el aeropuerto.

De nuestro itinerario nos faltó visitar el Centro Europeo de Solidaridad, clave para entender la transición del comunismo a la democracia.

También nos faltó probar los pierogi, una especie de dumplings que ofrecen como típicos y que el guía nos dijo que provenían originalmente de Ucrania, así que perdimos el interés por ellos.

Sí hubiéramos querido probar la morcilla y codillo, pero lo evitamos por lo pesado y por la ajustada agenda.

Así nos fue en Gdansk, Polonia.

Gdansk nos dejó la sensación de haber descubierto un destino que merece más atención. Entre la historia marcada por la Segunda Guerra Mundial, el ambiente navideño, Sopot, Oliwa y sus barrios tranquilos, vivimos tres días intensos y muy agradables. Nos quedaron pendientes algunos lugares y sabores, así que no descartamos volver. La ciudad tiene mucho que contar, y nosotros nos quedamos con ganas de seguir escuchándola.

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