Nos fuimos a Ibiza en busca de relax y lo encontramos: calas serenas de arena, miradores de ensueño y buena comida.
Lunes 15/06: de Madrid a Ibiza
Partimos en avión desde Madrid el lunes por la tarde y aterrizamos ya de noche en el aeropuerto de Eivissa.
Fuimos a recoger el coche de alquiler y aprovechamos para charlar un rato con el empleado, un chico de la isla. Nos comentó algunas cosas curiosas como que se debe tener cuidado con los borrachos conduciendo y haciendo trastadas en la calle, por eso el seguro del coche es caro en la isla.
En nuestro camino al hotel nos detuvimos a cenar en Pizzico di Pepe, una pizzería italiana con buenos precios. Queda en Sant Josep de sa Talaia. Por aquí pasaríamos un montón de veces durante el viaje.
Luego de reponer energías, ya pasadas las 10 p.m. terminamos de llegar a nuestro hotel en Cala Tarida, el que sería nuestro centro de operaciones para este viaje.
Elegimos dormir en Cala Tarida porque buscábamos una Ibiza más tranquila, con playa de arena cerca del hotel y buena ubicación para movernos en coche por el oeste de la isla.
Martes 16/06: Cala Tarida, Cala Molí, Cala Vadella y Time and Space.
Teníamos una planificación que incluía desayuno en el hotel, playa en Cala Tarida y paseo luego de eso. Queríamos rendir el tiempo y aprovechar el sol de primera hora, mucho más amable que el del mediodía.
Así fue como a las 9 a.m. ya estábamos instalados en esta bonita y agradable playa. Algunos gatitos, que veríamos los siguientes días, nos recibieron.
El agua estaba fresca, pero no tanto, y el sol se asomaba a nuestra espalda.
Después de un par de horas regresamos al hotel, siempre andando, nos duchamos y alistamos para salir.
Cogimos una ruta por la costa y nos detuvimos cerca de Cala Molí y luego, antes de llegar a Cala Vadella, para apreciar el bonito paisaje de acantilados costeros.
Nuestro destino era Sant Josep de sa Talaia, volvimos para comer allí, esta vez en Restaurant Can Limo Ibiza. Muy bueno. Mientras finalizábamos escuchamos al chef hablando con otros comensales sobre otro restaurante, al que habían tenido la oportunidad de ir el día anterior y que todo fue espectacular. Lo apunté para la comida de mañana.
Después nos tomamos un café con una torta de queso que estaba espectacular en GranOla San José.
Volvimos al hotel para descansar un rato, reponer energías y volver a salir en la tarde.
Teníamos apuntado un curioso lugar llamado Time and Space, una escultura por lo visto poco conocida, ubicada entre Es Pujolets y Cala Llentia. Desde la parte alta de la zona conseguimos varias fotos preciosas de las calas y los acantilados.
No nos alejamos mucho de la zona, volvimos al hotel y bajamos a la playa. Segundo turno en Cala Tarida, esta vez al atardecer. Espectacular, cabe decir.
Cenamos en uno de los restaurantes que están por allí mismo y a descansar.
Miércoles 17/06: Es Cavallet, La Escollera y Santa Gertrudis.
Repetimos la rutina: desayuno en el hotel, 9 a.m. en Cala Tarida con nuestros amigos los gatos, vuelta al hotel para ducharnos y salida para almorzar.
Siguiendo la recomendación robada del día anterior, llegamos a Es Cavallet, a uno de los restaurantes más conocidos de la zona, La Escollera. Estuvo bien, sobre todo porque comimos en primera línea frente al mar.
Después fuimos a ver la Ibiza fiestera. Pasamos por algunas de las discotecas más famosas y nos detuvimos a tomar un café en un simpático lugar llamado Tiny Tattoo Café.
Estábamos deshojando la margarita: no sabíamos si venir más tarde a ver a algún DJ que se presentaba ese día, para lo cual íbamos a requerir una logística especial ya que nos encontrábamos en otro lado de la isla, o simplemente hacer algo tranquilo y dejar eso para otra vez. Decidimos seguir en plan relax.
Así fue como llegamos hacia el atardecer al bonito pueblo de Santa Gertrudis de Fruitera. Caminamos sus calles, entramos a alguna tienda, tomamos fotos. Es un lugar con una atmósfera especial. Cenamos y volvimos al hotel, nos esperaba una cómplice luna que captó nuestras miradas.
Jueves 18/06: Dalt Vila y regreso a Madrid.
Estábamos en nuestro último día del viaje, así que aprovechamos para el chapuzón tempranero y dejar el hotel, esta vez de forma definitiva.
Queríamos estar cerca del aeropuerto, así que fuimos a conocer la zona de Dalt Vila, la parte alta del casco histórico de la ciudad de Ibiza.
Fuimos ascendiendo por las calles empedradas, apreciando las bonitas casas casi siempre adornadas con flores.
El recinto conserva sus murallas, donde destacan los distintos baluartes. Llegamos hasta la Catedral y su plaza. La vista sobre el puerto, y el resto de la ciudad, es espectacular.
Ya pasaban las 13 horas, así que fuimos por el coche (aparcado con parquímetro), comimos algo rápido y al aeropuerto.
Reflexiones finales de nuestra escapada a Ibiza.
Así terminaron nuestros días en Ibiza, un plan de relax, lejos de la fiesta, descubriendo la isla para las familias y parejas que buscan tranquilidad. Nos vamos con ganas de volver, visitar el norte de la isla, hacer un full day en Formentera y, por qué no, disfrutar del set de alguno de los DJs famosos que aquí tienen su residencia.
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