Lagoa do Fogo en São Miguel durante un viaje de 3 días por Azores

São Miguel en 3 días: Sete Cidades, Lagoa do Fogo, Furnas y delfines en Azores.

Nos fuimos a las Azores por 3 días para recorrer São Miguel en coche. Encontramos lagunas volcánicas, carreteras rodeadas de vegetación, actividad geotérmica, plantaciones de té y piña, pueblos junto al Atlántico y hasta tres especies diferentes de delfines.

Qué ver en São Miguel en 3 días.

Miércoles 09/09: de Madrid a São Miguel.

El miércoles temprano en la mañana tomamos un vuelo en Madrid con destino Ponta Delgada, en la isla de São Miguel, la mayor y más poblada del archipiélago portugués de las Azores.

Vale destacar que desde hacía tiempo queríamos realizar este viaje, pero el costo de los boletos y la escasa oferta de vuelos nos lo había puesto difícil. Finalmente, pudimos coincidir días libres con unos precios razonables.

Aterrizamos en Ponta Delgada unas tres horas y media después, prácticamente en el medio del Atlántico Norte.

Nos acercamos al car rental y comprobamos que habíamos hecho mal la reserva. No nos habíamos fijado en la hora de llegada del boleto de avión y hay dos horas de diferencia con España. Intentamos obtener el coche, pero nos dijeron que no estaba disponible. Revisamos el resto de car rentals y no había nada disponible.

Tuvimos que esperar. Nos lo tomamos con calma y café en mano, leímos un rato. Luego de una hora de espera, nuestro coche estuvo disponible.

Explorando Sete Cidades.

Sin más tiempo que perder empezamos nuestro recorrido por la isla. La primera parada fue en el Miradouro do Pico do Carvão. Rápidamente comprendimos que este lugar guarda para sus visitantes unas espectaculares vistas en donde abunda la vegetación verde, lagunas y vacas.

Un poco más adelante nos detuvimos en el Aqueduto do Carvão, una antigua estructura hidráulica que formaba parte del sistema utilizado para llevar agua desde las lagunas del interior hasta Ponta Delgada.

Rodamos un poco más por la Serra Devassa y llegamos a la Lagoa do Canário,para lo cual hay que descender en el medio del bosque hasta encontrarse esta magnífica laguna. Vimos unas enormes carpas, especie de pez introducida por el hombre, ya que estas lagunas de origen volcánico originalmente no tienen peces.

Cuando íbamos de regreso una pareja de españoles, amablemente, nos indicaron que teníamos que seguir por el otro sendero, sino nos perderíamos una bella vista.

Así fue como caminamos unos 20 minutos más hasta llegar al Miradouro da Grota do Inferno. Desde una gran altura se tiene una espectacular vista a la Lagoa de Santiago, Lagoa Verde, Lagoa Azul y el pueblo de Sete Cidades. Tanto el camino como la vista son para el recuerdo.

Ya teníamos hambre, pero antes de ir a comer a Sete Cidades hicimos una parada en el Miradouro da Vista do Rei. Allí tuvimos otra perspectiva de la Lagoa Verde y Lagoa Azul. En donde estacionamos nos llamó la atención una estructura abandonada, el hotel Monte Palace. La historia de este fallido lugar amerita un vistazo.

Comimos en Sete Cidades y dimos una vuelta por el pueblo. Destacan la Igreja de São Nicolau y el Ponte dos Regos, una sencilla estructura que separa la Laguna Azul de la Laguna Verde.

Extremo oeste.

Nuestra siguiente parada fue en el Miradouro da Ponta do Escalvado: el Atlántico mirando hacia América en todo su esplendor.

De allí fuimos al pueblo costero de Mosteiros, con su playa de arena volcánica y una interesante vista al Ilhéus dos Mosteiros, cuatro grandes formaciones rocosas que vigilan la bahía. Cerca de allí vimos surfistas.

Pasamos por la Ponta da Ferraria, estábamos en la parte más occidental de la isla. Vimos el Farol da Ferraria desde aquí.

Ya era hora de ir a hacer check-in a nuestro hospedaje en Ponta Delgada, lugar con el cual vinimos completamente complacidos, se lo recomendamos aquí. Nos quedamos descansando un rato antes de seguir.

Primer paseo por Ponta Delgada.

Luego de la siesta fuimos a hacer la compra para los desayunos, contábamos con cocina en el hospedaje.

Después caminamos un rato por Ponta Delgada. Pasamos por la Iglesia de São Sebastião, Portas da Cidade y cruzamos por el paseo marítimo de Ponta Delgada hasta las Portas do Mar. Nos llamaron la atención las piscinas do Pesqueiro y la cantidad de personas que las estaban disfrutando a esa hora de la tarde.

Ya bastante cansados por el madrugonazo decidimos cenar algo ligero en el hospedaje, así que nos recogimos temprano para descansar. Las dos horas de diferencia con Madrid se sienten.

Jueves 10/09: Nordeste, Furnas, té, piña y atardecer en Feteiras.

Nos levantamos temprano, desayunamos y salimos a grabar una ruta para el proyecto EJDRIVES. Desde que llegamos a la isla quedamos maravillados con la cantidad de hortensias y jengibre de kahili en la orilla de las carreteras, siendo esta última una especie invasora en Azores.

Pasamos por Ribeira Grande, al norte de la isla, y después prendimos la cámara para grabar en slow tv y 4K el trayecto entre Nordeste y Furnas, completando la parte oriental de la isla. Aquí pueden verlo.

Luego de más de una hora de carretera, finalizamos la grabación en el Miradouro do Pico do Ferro para apreciar la Lagoa das Furnas desde lejos. Estábamos en el sur de la isla.

Después bajamos a Furnas para ver de cerca las Caldeiras, unas fuentes termales y fumarolas que proyectan hacia el exterior la actividad térmica subterránea del lugar.

Incluso caminando por las aceras se siente el calor al pasar sobre una alcantarilla y un intenso olor a huevo podrido provocado por los gases sulfurosos.

Comimos por allí mismo y seguimos nuestro camino hasta la Lagoa das Furnas, esta vez para verla de cerca. Del otro lado de la laguna estaba la Ermida de Nossa Senhora das Vitórias. Interesante vista.

Té.

Regresamos al norte para visitar una plantación de té. La de Gorreana funciona desde 1883 y está considerada la plantación de té más antigua de Europa. Pueden caminar por la plantación, observar a los obreros trabajando en la planta procesadora, comprar productos locales o té. También hay una cafetería.

Cerca de allí fuimos al Miradouro de Santa Iria. Otra impresionante vista al Atlántico, pero esta vez hacia el norte.

Hicimos una pausa y regresamos a descansar un rato al hospedaje.

Piña.

Aprovechamos que estábamos en Ponta Delgada para visitar una plantación de piña, uno de los productos emblemáticos de la isla.

Hay varios lugares en donde verán más o menos lo mismo: invernaderos con las plantas en diferentes fases con la explicación de cómo es el cultivo de esta fruta. Resalta que demora dos años entre la siembra y la recolección. Una cafetería en donde pueden comprar o degustar productos locales completa la oferta.

Atardecer en Feteiras.

Nos fuimos con suficiente tiempo al oeste de la isla, exactamente al Miradouro da Vigia das Baleias das Feteiras, un punto en el que pueden aparcar el coche y ver tranquilamente el atardecer sobre el mar, algo que no queríamos dejar de hacer en esta hermosa isla.

Otro provechoso día que cerramos cansados pero contentos.

Viernes 11/09: Delfines, Vila Franca do Campo y Lagoa do Fogo.

Avistamiento de Delfines.

El viernes nos levantamos aún más temprano de lo usual, teníamos que desayunar y estar antes de las 8:30 a.m. en Vila Franca do Campo para tomar el primer turno del tour de avistamiento de cetáceos. Vinimos a este pueblo porque aquí incluyen una vuelta alrededor del Ilhéu de Vila Franca do Campo.

Hicimos el paseo con la amable gente de Terra Azul, totalmente recomendados. Vimos delfines comunes, delfines pintados del Atlántico y delfines de Risso. Esta última especie es bastante más grande que las anteriores y relativamente difícil de ver.

Lamentablemente las ballenas brillaron por su ausencia, sin embargo, disfrutamos del paseo de tres horas.

Cerramos dándole una vuelta al islote sin bajarnos. También lo pueden visitar con un servicio de botes que salen cada hora. Allí pueden hacer snorkeling y kayak, o simplemente relajarse. Hay un límite de 400 visitantes al día.

Vila Franca do Campo.

En ese mismo pueblo comimos y tuvimos la mejor experiencia gastronómica de la isla en Sabores da Vizinha. Comimos pez espada y merluza, ambos frescos y sabrosos. Cocina simple con buen producto.

Aprovechamos para caminar por el centro del pueblo de regreso al coche y subimos hasta la Ermida de Nossa Senhora da Paz, con su espectacular escalinata. Desde allí se tiene una magnífica panorámica de Vila Franca do Campo y del islote. La ermita es anterior a 1522 y la escalera actual, de 100 peldaños, es de 1968. Por cierto, desde el mar este lugar se ve como una cruz acostada en la montaña.

Nos fuimos a descansar.

Lagoa do Fogo.

Nos faltaba un lugar para redondear este viaje, y hasta casi última hora, pensamos que podría quedarse fuera del itinerario.

Para llegar a Lagoa do Fogo hay que recorrer la carretera de montaña EN5-2A, algo más estrecha de lo habitual y con varias curvas cerradas. Durante la temporada alta funciona un servicio de autobuses entre las 9 a.m. y las 7 p.m., horario durante el cual el paso está restringido para los coches particulares.

Además de este detalle, hay uno peor: la neblina. No hemos hablado de ella hasta ahora porque tuvimos la enorme suerte de poder visitar todos los sitios sin neblina alguna y con excelente clima.

Para saber si un sitio está despejado hay unas webcams con los principales lugares de la isla. Pues resulta que este lugar tuvo neblina casi durante todo el día, pero pasadas las 6 p.m. se despejó.

Así que cogimos el coche y nos fuimos por nuestra cuenta, pasando justamente a las 7 p.m. por el punto de control. Comprobamos que ya había coches particulares circulando por la vía.

El paseo merece la pena. Además de la vía, que ofrece bellas vistas hacia la costa norte y sur de la isla, cuenta con la Lagoa do Fogo, siendo tal vez el Miradouro da Serra da Barrosa el mejor lugar para verla.

Empezamos la vía por el lado de Lagoa y terminamos en Ribeira Grande. Pasamos al lado de Caldeira Velha, allí va la gente a bañarse en unas pozas termales naturales.

Ribeira Grande.

Pasamos nuevamente por Ribeira Grande, vimos la playa del Areal de Santa Bárbara, una de las playas más extensas de la isla. Era el atardecer y había muy buen ambiente. Estábamos muy cerca de Rabo de Peixe, célebre por el insólito episodio de un cargamento de cocaína que llegó a sus costas en 2001, aquí está su historia.

Ya era hora de retornar al hospedaje. Mañana regresábamos a Madrid.

Sábado 12/09:  Últimos minutos en Ponta Delgada y retorno a Madrid.

Nos levantamos temprano como siempre, pero esta vez salimos a desayunar en la calle, nos quedaban un par de horas antes de ir al aeropuerto.

Después de un intento fallido en un lugar en donde nos trataron mal, pudimos desayunar en un encantador café que teníamos casi al frente del hospedaje.

En algún momento consultamos el estado del vuelo y se anunciaba un retraso de una hora, así que aprovechamos para dar una última vuelta por la ciudad. Pasamos por el Forte de São Brás, el Campo de São Francisco y el Santuário do Senhor Santo Cristo dos Milagres, pudiendo entrar a este último.

Considerando que ya habíamos dado por cerrado el viaje, fuimos a recoger nuestras cosas y nos dirigimos a llenar el tanque de gasolina del coche. Después al aeropuerto, que se encuentra a pocos minutos.

Y grande es nuestra sorpresa al comprobar que el vuelo estaba a tiempo. Afortunadamente el aeropuerto PDL es pequeño así que llegamos justo en pleno embarque. No, gracias, Iberia, por este sustico de última hora.

Días después descubrimos que Sixt registró la devolución del coche varias horas más tarde de cuando realmente lo entregamos y nos cobró un día extra. Por suerte, teníamos una foto con la hora exacta de la devolución para poder reclamar.

Reflexiones finales de nuestra escapada a las Azores.

Así fue nuestro viaje de 3 días a la hermosa isla de São Miguel del archipiélago de las Azores. Visitamos infinidad de miradores, lagunas, plantaciones de té, piña y pueblos con encanto. Vimos delfines y caminamos por las montañas.

Si tuviéramos que quedarnos con cinco lugares o experiencias del viaje, nuestro número uno sería Lagoa do Fogo, luego el avistamiento de delfines y Sete Cidades/Grota do Inferno. Completarían nuestro top la carretera entre Nordeste y Furnas, y la geotermia de Furnas.

Tres días fueron suficientes para llevarnos una muy buena impresión de São Miguel, pero las Azores están formadas por nueve islas y nosotros apenas conocimos una. Habrá que volver.

Otros paseos por Portugal.

Visitando Portugal en tres días: Lisboa, Sintra y Fátima.

Fin de semana de otoño en Oporto y Guimarães.

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