Reseña de Firenze Rocks 2019

Firenze Rocks es un festival de música relativamente nuevo que se viene efectuando en Florencia desde el año 2017. Visarno Arena, dentro del Hipódromo de Cascine y rodeada por un parque natural, es la agradable locación empleada.

Son cuatro días de festival que al estilo de Rock In Rio presentan algo para cada público, siempre con el rock como denominador común: algunos días son más pop y otros son más metaleros.

Esta edición se llevó a cabo entre el 13 y 16 de junio contando con Tool, Ed Sheeran, Eddie Vedder y The Cure como cabezas de cartel, uno para cada día de festival. Como no nos interesaba mucho ver a Ed Sheeran (Todo un hit en las taquillas europeas) ni a Eddie Vedder (Sin Pearl Jam), decidimos ir sólo a dos días de festival –primero y último- dejando el resto de tiempo libre para  conocer la turística Florencia, Pisa y San Marino.

13 de junio.

Llegamos a buscar nuestro ticket de entrada un poquito tarde; ya Dream Theater estaba tocando mientras hacíamos la cola del chequeo de seguridad, llegando a escuchar Pull Me Under, la última de su setlist, cuando estábamos a punto de entrar. De los tres soy  al que más le gusta esta banda, pero ya los he visto tres veces (Y con Mike Portnoy) así que tampoco me sentí mal por no verlos esta ocasión, al igual que Skindred y Badflower, bandas que se presentaron previamente este día.

Aprovechamos para darle una vuelta al recinto, comprar tokens para la birra y descubrir que el pago con tarjeta de crédito no funcionaba. Nos tocó juntar el efectivo para pagar las bastante caras bebidas espumosas.

Nos dirigimos a la tarima -sólo había una- para ver el esperado show de Smashing Pumpkins –por primera vez para mí- en el marco de su European Tour 2019. Allí fueron saliendo los músicos: James Iha y Jeff Schroeder en las guitarras, Jack Bates en el bajo, Jimmy Chamberlin en la percusión y Billy Corgan en la voz y guitarra con un –muy a su estilo- sobretodo negro.

El show comenzó  con Siva, el segundo track de Gish -su álbum debut-. Desde el primer momento y durante todo el espectáculo Corgan dejó claro que venía con su voz en forma. Él mismo arrancó con los acordes de Zero, la poderosa canción del álbum doble Mellon Collie And The Infinite Sadness. Siguieron con Solara y Knights of Malta, piezas del último álbum Shiny And Oh So Bright Vol. 1 / LP: No Past. No Future. No Sun. Posteriormente tocaron Eye, una pieza grabada para el soundtrack de Lost Highway de David Lynch con un sonido disímil a lo que tradicionalmente ha hecho la banda.

Volvimos al Mellon Collie And The Infinite Sadness con la excelente Bullet With Butterfly Wings. El público se llenó de energía cantando y saltando. Siguió el recorrido de álbumes tocando el turno esta vez a Monuments To An Elegy con la pieza Tiberius. Vale destacar que en esta época Corgan era el único miembro original de la banda quien luego apareció con su guitarra acústica, la blanca y negra con la estrella: sabíamos que venía el turno de Disarm, el bello y emotivo track de su segundo álbum Siamese Dream. El sencillo G.L.O.W venía acompañado por la siguiente canción que tocaron: Superchrist, una buena selección para mostrar las capacidades del baterista Jimmy Chamberlin, uno de mis favoritos entre la excelsa calidad que encontramos en las bandas que surgieron en los 90s.

Siguieron con la buena pieza Everlasting Gaze del Machina/The Machines Of God, época en la que los Smashing registraban mínimos de popularidad. Aquí destacó el bajo de Jack Bates, el introvertido bajista de gira, quien siguió los pasos de su padre Peter Hook de Joy Division/New Order. Luego siguió Ava Adore del álbum Adore, en donde dieron un giro musical influenciado por diversos problemas personales y dentro de la banda, mostrando un sonido más electrónico y cierto desgaste luego de sus primeros tres exitosos álbumes.

Se venía la parte final del show. Volvieron al Mellon Collie con una de sus mejores canciones: 1979. La entusiasta audiencia italiana, en su mayoría en sus 30s y 40s disfrutó en grande coreándola: un buen recuerdo de los 90s, imposible no ponerse nostálgico. Siguieron con la poderosa Cherub Rock del Siamese Dream y la acústica To Sheila del Adore, que sirvió de intro para el cover de Wish You Were Here de Pink Floyd: algo distinto para que el público cantase.

Cerraron el show con una escogencia relativamente rara: The Aeroplane Flies High (Turns Left, Looks Right), una canción bastante heavy para el estilo de la banda que aparecería publicada como lado B. Nos quedamos esperando por piezas como Rhinoceros, Tonight, Tonight y Today –una de mis canciones favoritas en general- pero no nos podemos quejar: el show fue excelente, sonaron a la altura y nos ofrecieron unos buenos recuerdos.

Faltaba el peso pesado de la velada: Tool. En una poco prolífica carrera de casi 30 años sólo han publicado cuatro álbumes -de tres de ellos escuchamos canciones el día de hoy- y un EP. Empezaron con la potente Ænema del álbum Ænima. Su multifacético cantante Maynard James Keenan, como siempre al fondo del escenario, nos ofrecía su poderosa e impecable voz.

Siguieron con The Pot del álbum 10,000 Days y Parabola del Lateralus. Estrenaron material de este año: la canción de 12 minutos Descending. Durante todo el show vimos los videos de las canciones que tocaban o imágenes e iluminación que concordaban con el estilo oscuro de la banda.

Me desperté del letargo ocasionado por la larga pieza anterior al empezar a escuchar los acordes de mi canción preferida de la banda: Schism del Lateralus. Siguieron tocando la segunda canción que publicaron este año: Invincible, otra larga pieza de 13 minutos. Este 30 de agosto saldrá a la venta el nuevo álbum cumpliendo trece años desde 10,000 Days, el último hasta ahora.

Siguieron con Sweat del EP Opiate: el primer track del primer material publicado por la banda. Luego tocaron Jambi del álbum 10,000 Days. Una de las marcas distintivas de la banda es su brutal rítmica en donde destaca la batería del aclamado Danny Carey.

Llegando a la recta final del espectáculo tocaron Forty Six & 2 del Ænima y Vicarious del 10,000 Days. Sonó la experimental (-) Ions a manera de descanso y cerraron con Stinkfist del Ænima. Así terminó un show esperado desde hace 13 años por la gente de Firenze. Me pareció interesante, pero a mi gusto su música puede llegar a saturar en algún momento, no negando con esto que son grandes músicos ni menosprecio la calidad vocal de Maynard.

16 de junio.

Llegó el domingo, último día del Firenze Rocks.

Arribamos justo a tiempo para ver Sum 41, la banda canadiense de punk rock liderada por Deryck Whibley, quien alguna vez fuera pareja de Avril Lavigne. Los llegué a ver un rato hace 15 años en Download UK cuando estaban en plena ebullición como artistas siendo unos jóvenes de 20 y pocos años. Ahora, más maduros musical y personalmente hablando, presentan un show más curtido y trabajado en el que Deryck continuamente interactúa con el público.

En el marco de su European Tour 2019 arrancaron con el tema Motivation de su primer álbum All Killer No Filler. Siguieron con la popular The Hell Song de su segundo disco : Does This Look Infected? Siendo estos los dos álbumes con más presencia en el setlist.Eventualmente tocarían al menos una canción de cada uno de su discografía, menos del Screaming Bloody Murder de 2011.

Para hacer el karaoke tocaron We Will Rock You (Queen) y usaron como intros a Seven Nation Army (The White Stripes)  para la canción Pieces del álbum Chuck y Another Brick In The Wall (Pink Floyd)  para Fake My Own Death del  13 Voices. En otras fechas de la gira han hecho medleys de Metallica.

Dejaron lo mejor para la recta final del show. Tocaron la divertida In Too Deep del All Killer No Filler, la poderosa Still Waiting del Does This Look Infected? y la archiconocida Fat Lip del All Killer No Filler. Más de uno, incluyéndome, cantó y brincó en este momento. Mención especial para el guitarrista Dave Baksh, de ascendencia indio-guyanesa, que siempre toca con camisetas de bandas de metal, esta vez con una de Vol. 4 de Black Sabbath.

Sólo nos falta una banda y ustedes se preguntarán: ¿Nada más? Pues nuevamente llegamos tarde y no vimos, porque no nos interesaba, bandas como Editors o Balthazar.

The Cure tenía la responsabilidad de cerrar el festival en su quinta visita a la ciudad de Firenze. Para mí fue la primera vez que he tenido la oportunidad de verlos. Un largo show de casi dos horas y media y 29 canciones nos esperaban de esta banda   con los 40 años cumplidos y que ya ha publicado 13 discos.

Hace bastante que los mejores momentos creativos pasaron, pero no por eso deja de ser un gran espectáculo en vivo con un Robert Smith a la cabeza cantando impecablemente y brindando su particular gesticulación y manera de sonreír, todo un personaje.  Cabe destacar que el inglés es fuente de inspiración para Tim Burton.

Abrieron con las potentes Shake Dog Shake del álbum The Top y Burn del soundtrack de The Crow. Así transcurriría la noche, canción tras canción, con una excelente interpretación de los músicos. Vale destacar a Simon Gallup en el bajo, uno de los pocos artistas? por los que pareciera que el tiempo no pasa, y que al ver la banda en vivo queda claro que es quien lleva la base de las canciones.

No soy particularmente fan de ellos . Me parecen muy buenos músicos que han hecho cosas bien interesantes en el género dark y luego en el pop rock, pero nunca he profundizado demasiado. Sin embargo, me sorprendí al darme cuenta de que conocía más de lo que esperaba del setlist: Pictures of You, Lovesong, Fascination Street del álbum Disintegration, High del Wish, Just Like Heaven del Kiss Me Kiss Me Kiss Me, además de In Between Days del The Head On The Door. Pude escuchar también A Forest del Seventeen Seconds, una de mis canciones favoritas. La última antes del encore sería One Hundred Years del Pornography. Van 21 canciones.

Volvieron con Lullaby del Disintegration y se prendió la fiesta entre la alegre asistencia italiana con Friday I’m In Love del Wish, Close To Me del Head On The Door, Why Can’t I Be You del Kiss Me Kiss Me Kiss Me y, como no podía ser de otra manera, Boys Don’t Cry. Tocaron todo lo que tenían que tocar. La banda se retira silenciosamente menos Smith, el jefe de este negocio, quien se queda un rato agradeciendo a la audiencia.

Así finalizó el Firenze Rocks 2019. Vimos pocas bandas pero me voy satisfecho con poder haber visto por primera vez a The Cure, Smashing Pumpkins y Tool. Hasta la próxima.

Escrito por FUShoots. Edición de texto por Lastmario.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *